por Rocio Martinez Bocero » Lun Dic 05, 2005 10:53 am
Hola, Fátima:
Ninguna pregunta que verse sobre el tratamiento de los libros es una sandez. Lo que sí pedimos, por motivos obvios de tiempo de trabajo, es que las preguntas del foro se ciñan lo más posible al contenido del curso.
Tu pregunta es muy interesante porque ciertamente para prolongar la vida útil de los libros hay que mantenerlos limpios.
Yo te puedo hablar de lo que, en teoría, se debe hacer a este respecto, aunque poco tiene que ver con lo que se hace en la práctica en muchas bibliotecas.
En una biblioteca es conveniente, pues, limpiar los libros con regularidad, pues el polvo y la suciedad suelen acumularse con rapidez. Hay que tener en cuenta que muchos libros tienen encuadernaciones “friables”, o sea, que se pueden desmenuzar fácilmente, así que habrá que seguir un criterio para decidir cuándo se limpian los libros (será el/la directora/a de la biblioteca quien debe establecer dicho criterio).
Por otra parte, la limpieza de los libros siempre depende de una serie de factores entre los cuales tenemos la condición física en la que se encuentren dichos libros, la cantidad de ellos que hay y el tipo de polvo que hay que quitar, pues no es lo mismo limpiar una capa delgada de polvo que una acumulación importante. También habrá que tener en cuenta si los libros son valiosos únicamente por su información o si tienen otro tipo de valor (histórico, artístico) asociado.
Para mantener las zonas donde se almacenan libros lo más limpias que sea posible es recomendable aspirar, pero no barrer, ya que cuando se barre el polvo se levanta y dispersa. Es muy importante fregar los suelos con regularidad, teniendo cuidado que los libros colocados en los estantes más bajos no se salpiquen de detergente.
Los libros y los estantes se pueden limpiar con esos paños magnéticos (creo que los llaman la bayeta “mágica”) que atraen y retienen el polvo con una carga electrostática. Los plumeros no hay que utilizarlos nunca, pues lo que hacen es redistribuir el polvo, pero no lo quitan. Pero cuando hay mucha acumulación de polvo lo mejor es utilizar una aspiradora.
Para limpiar cada estante se retiran primero todos los libros y luego se observa cada estante por si hay problemas como óxido, clavos salientes, restos de insectos, rastros de humedad, etc.
A continuación se limpian tanto los estantes como los libros. Los libros hay que limpiarlos estando cerrados, bien con el paño que antes he mencionado, si no están muy sucios, bien con la aspiradora.
A la hora de limpiar los libros es conveniente reducir la fuerza de succión de la aspiradora, así como colocar un pedazo de gasa o tamiz entre el extremo de la manguera de la aspiradora y la extensión con el cepillo para evitar que la aspiradora “se trague” fragmentos sueltos de encuadernaciones deterioradas.
Nunca hay que utilizar la aspiradora directamente sobre libros que poseen valor como objeto o valor referencial.
Se debe usar una brocha de cerdas suaves para barrer el polvo del libro hacia la boquilla de la aspiradora.
Es importante mantener los libros firmemente cerrados mientras se limpian para evitar que el polvo se deslice entre las hojas. La manera de limpiar un libro es sacudirlo o cepillarlo en dirección contraria al lomo de la encuadernación para evitar empujar el polvo hacia el mismo. Se debe limpiar primero la parte superior del libro, que suele ser la más sucia. Posteriormente se limpia el resto del libro.
Con estas indicaciones espero haber despejado tu duda. Un saludo y gracias por tu participación.
Rocío Martínez Bocero
Directora-coordinadora Biblioposiciones.com